El blog de los profesionales del mundo editorial

Categoría Traducción

La importancia de retraducir

Jueves 25 de Junio de 2009

Scott Esposito ha estado comentando recientemente en diferentes entradas de Conversational Reading la próxima publicación de la nueva traducción de El tambor de hojalata, de Günter Grass. En su entrada “New Translation of The Tin Drum” (”Nueva traducción de El tambor de hojalata) Esposito señala que:

Siempre es excitante cuando hay una nueva traducción de un libro tan bueno como El tambor de hojalata (especialmente cuando la vieja traducción tiene cincuenta años), pero ésta parece particularmente excitante porque la prosa de Grass es muy adornada y el alemán es notoriamente difícil de traducir.

traduccion

A partir de una cita de Edmund Keeley en su ensayo “Collaboration, Revision, and Other Less Forgivable Sins in Translation” (”Colaboración, revisión y otros pecados menos perdonables en la traducción”), Esposito destaca en la entrada “Why Retranslate?” (¿Por qué retraducir”?) dos razones por las que cada cierto tiempo es importante sacar nuevas traducciones de obras traducidas previamente:

Ninguna traducción nunca es completa y como la lengua evoluciona las viejas traducciones requieren ser revisadas. Interesantemente, este último punto significa que a través de sus traducciones los libros pueden “vivir” después de su fecha de publicación de una manera que un libro que no ha sido traducido no puede hacerlo en su lengua original.

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En el ámbito de la lengua española desde hace varios años el tema de las nuevas traducciones es particularmente interesante como consecuencia de la aplicación de la censura durante el franquismo, debido a la cual las traducciones hechas bajo la dictadura a través de las que generaciones enteras accedieron —y en muchos casos siguen haciéndolo— a una gran cantidad de obras de todo tipo fueron no sólo acomodadas a los intereses del régimen sino también recortadas de manera significativa.

¿Qué opinan los traductores?

Martes 09 de Junio de 2009

En el marco de la Feria del Libro de Madrid que se celebra hasta el próximo domingo 14 de junio, en el Instituto Cervantes de Madrid se llevó a cabo el simposio Traducir Europa. Aprovechando el evento, el diario El País les pidió a los importantes traductores españoles María Teresa Gallego Urrutia, José Luis López Muñoz y Miguel Sáenz que en una breve charla expresaran algunas opiniones con respecto a ciertos aspectos de su oficio.

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(Imagen tomada del artículo “Los traductores levantan la voz”)

En su artículo “Los traductores levantan la voz” el diario El País recoge algunos de los puntos de vista que estos tres reconocidos profesionales expresaron con respecto al ejercicio de su oficio. A continuación citamos los que nos parecieron más importantes:

El 90% de los traductores tiene otro oficio, algo que les obliga a una doble jornada. La traducción literaria no es rentable. Lo bueno es que puedes elegir lo que traduces (Miguel Sáenz).

Hay estudios que demuestran que es ínfimo el coste de una traducción bien pagada en el precio general de un libro. O sea, no pagan mal para ahorrar, sino porque nos desprecian (María Teresa Gallego).

La actitud cambiará cuando los lectores protesten por la calidad de las traducciones. Aquí todo el mundo se queja pero nadie protesta (José Luis López Muñoz).

En estas tres intervenciones María Teresa Gallego Urrutia, José Luis López Muñoz y Miguel Sáenz se refieren a dos cuestiones críticas sobre las que hemos llamado la atención en varias ocasiones: en primer lugar, la valoración y el reconocimiento del trabajo del traductor; y, en segundo lugar, la calidad de las traducciones.

Nos parece clave que un medio generalista de la importancia de El País le dé visibilidad a uno de esos oficios fundamentales de la cadena de producción editorial con los que el lector final rara vez tiene la oportunidad de entrar en contacto. Esperamos que algún día no muy lejano les toque el turno a los diseñadores, correctores, ilustradores, comerciales y a todos los demás profesionales que participan en la cadena de valor del libro.

Traducción de Los ejércitos, de Evelio Rosero, gana el Independent Foreign Fiction Prize

Martes 19 de Mayo de 2009

Una noticia publicada hace poco en la sección de libros del diario británico The Independent informa de que la traducción al inglés de la novela Los ejércitos, del escritor colombiano Evelio Rosero, ha ganado el Independent Foreign Fiction Prize. El premio dotado de 10.000 libras es entregado cada año a un autor vivo cuyo libro haya sido traducido al inglés y publicado en el Reino Unido durante el año anterior.

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Los ejércitos ganó en 2006 el II Premio Tusquets Editores de Novela y su traducción publicada por el sello MacLehose Press, de Quercus Books, fue hecha por Anne McLean, quien además también estaba nominada por la traducción de Los informantes —del escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez—. Los otros libros incluidos en la shortlist del Independent Foreign Fiction Prize son los siguientes:

- Voiceover, de Celine Curiol, traducido del francés por Sam Richard

- Beijing Coma, de Ma Jian, traducido del chino por Flora Drew

- The Siege, de Ismail Kadare, traducido del Albano por David Bellos

- Friendly Fire, de A B Yehoshua, traducido del hebreo por Stuart Schoffman

Si bien en los países anglosajones se traduce muy poco —tal y como lo hemos comentado en ocasiones anteriores—, el hecho de que los editores del Reino Unido estén publicado obras escritas por autores hispanohablantes y de que éstas estén siendo premiadas es un buen indicio con respecto tanto a la salud de las letras en español como a la valoración que se está haciendo de ellas en este mercado tan cerrado frente a lo que viene del extranjero.

Felicitaciones a Evelio Rosero y a Anne McLean por su traducción de Los ejércitos.

Premios a la traducción al inglés de obras escritas en francés

Jueves 30 de Abril de 2009

The French-American Foundation y The Florence Gould Foundation anunciaron recientemente los finalistas de la vigésimo segunda versión de sus premios anuales a la traducción al inglés de obras escritas en francés. Tanto en ficción como en no ficción se premiarán obras traducidas durante 2008. Los ganadores en cada categoría recibirán un premio de 10.000 dólares en una ceremonia que tendrá lugar el próximo 26 de mayo en Nueva York.

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Las siguientes son las obras que un jurado conformado por Linda Asher, Tom Bishop, Antoine Compagnon, Linda Coverdale, Richard Howard y Lily Tuck ha declarado finalistas:

Ficción

- Alison Anderson por The Elegance of the Hedgehog, de Muriel Barbery (Europa Editions)
- John Cullen por The Only Son, de Stephane Audeguy (Harcourt)
- Jody Gladding y Elizabeth Deshays por Small Lives, de Pierre Michon (Archipelago Books)
- Douglas Parmée por Afloat, de Guy de Maupassant (New York Review Books)
- Julie Rose por Les Misérables, de Victor Hugo (Modern Library)
- Roger Whitehouse por The Beast Within, de Emile Zola (Penguin Books)

No ficción

- Ryan Bloom por Notebooks 1951-1959, de Albert Camus (Ivan R. Dee)
- Matthew Cobb y Malcolmp Debevoise por Life Explained, de Michel Morange (Yale University Press/Odile Jacob)
- Janet Lloyd por Comparing the Incomparable, de Marcel Detienne (Stanford University Press)
- Jeremy Mercer por Abolition, de Robert Badinter (University Press of New England)
- Richard A. Rand por Corpus, de Jean-Luc Nancy (Fordham University Press)
En ocasiones anteriores ya habíamos hecho un par de entradas comentando sobre las quejas de los franceses con respecto a lo poco que se traduce en los Estados Unidos y sobre el Festival of New French Writing que se celebró a finales de febrero pasado en Nueva York.
Además de un gesto amistoso entre dos países que tienen concepciones antagónicas de la manera como debe gestionarse la cultura y que desde hace años luchan por la hegemonía en este campo, este premio constituye un reconocimiento mutuo del aporte que estadounidenses y franceses han hecho a ese patrimonio de la humanidad que son las letras.

¿Prácticas poco correctas en la edición en Francia?

Martes 10 de Marzo de 2009

Leíamos el pasado 2 de marzo en La république des livres una entrada titulada Edition : de curieuses pratiques en la que Pierre Assouline llama la atención sobre la amonestación que acaba de emitir la Association des traducteurs littéraires de France contra la editorial Autrement debido a una comunicación que les envió recientemente a sus traductoresAssouline da cuenta de la situación en los siguientes términos:

El 24 de febrero la editorial Autrement dirigió una circular a sus traductores invitándoles de alguna manera a “hacerla parte de sus descubrimientos” para poder continuar publicando libros extranjeros: “corazonadas. Aquellas de los traductores y las nuestras”. En cierta manera a hacer en su lugar el trabajo de editor (lectura de la prensa literaria extranjera, contacto con los scouts, investigación en los catálogos de novedades en el extranjero, etc). Voluntariamente, por supuesto, está implícito en el mensaje aunque el editor Henry Dougier lo desmienta.

 

 

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No parece que estemos ante nada ilícito aunque sí frente a una práctica poco ética en la medida en que promueve la precariedad laboral entre unos profesionales a quienes, como bien lo señala Assouline, a menudo les debemos la aparición de un libro extranjero en nuestros países. Es cierto que el sector necesita profesionales proactivos pero también lo es que su esfuerzo merece un reconocimiento que en ocasiones se le niega —Assouline destaca que en su boletín de novedades Autrement ni siquiera se toma la molestia de citar el nombre de los traductores de los libros extranjeros que ha publicado—.

¿Estaremos frente a una de las prácticas del fenómeno de la “edición low cost” al que se referían el pasado 7 de marzo Manuel Gil y Francisco Javier Jiménez en su estupendo blog Paradigma Libro?

Los estadounidenses leen a autores de origen no anglosajón… que escriben en inglés

Martes 17 de Febrero de 2009

Hace poco encontramos en la publicación virtual The Wilson Quarterly un artículo titulado “McCulture” en el que Aviya Kushner hace algunas observaciones con respecto al interés que suscita en los Estados Unidos aquello que viene del extranjero. A partir de su propia experiencia Kushner afirma que la actitud de los estadounidenses frente a lo extranjero ha cambiado radicalmente a lo largo de los últimos años. Mientras que antes se veía obligada a pedirle a la gente que la llamara por un apodo para ahorrarle la dificultad de tener que decir un nombre inpronunciable cada vez que se dirigiera o se refiriera a ella, hoy en día todo el mundo hace el esfuerzo de llamarla Aviya e incluso hay personas que se interesan por conocer el significado de su nombre.

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Con respecto a lo que sucede particularmente en el ámbito de lo literario Kushner afirma lo siguiente:

Aprendí a escribir en inglés lo suficientemente bien para entrar a la universidad. Así mismo lo hizo una generación entera de escritores bilingües que descubrieron que otra lengua resonando en sus oídos era una ventaja sobre la página, una doble riqueza. El inglés es la segunda lengua para un tercio de los 21 escritores de la lista de los Best Young American Novelists que hizo en 2007 la revista Granta.

Aunque el artículo señala que cada vez son más los escritores que escriben en inglés a pesar de que ésta no sea su lengua materna, seguimos preguntándonos qué pasa con la traducción. Al respecto Kushner dice:

Si una colección de cuentos sobre la China escrita en inglés o una memoria sobre el crecimiento de alguien mitad keniano atraen la atención, usted podría pensar que la traducción de una obra de un gran escritor chino o de un buen novelista keniano podría agotarse. Pero lo contrario parece ser cierto. Las traducciones rara vez son bestsellers; en una megalibrería puede ser difícil encontrar libros recientemente traducidos incluso si éstos fueron inmensamente importantes en sus países de origen. Cifras sólidas sobre los libros traducidos que se publican en los Estados Unidos son difíciles de obtener pero en 2007 en un informe de The New York Times sobre el mercado internacional del libro el escritor Jascha Hoffman determinó que menos del 3 % de los libros publicados en los Estados Unidos en 2004 eran traducidos.

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Mientras tanto, según el informe de Hoffman —al que ya nos referimos en la entrada “¿Por qué en los Estados Unidos se traduce tan poco?”— el 25 % de los libros publicados en España en 2004 fueron traducciones. En otros países el panorama no es más alentador: en Italia el 22 % y en Corea el 29 %.

La apertura de los estadounidenses frente a lo extranjero en el ámbito de las letras podría ser sólo aparente porque todo indica que está condicionada por el hecho de que los autores escriban en inglés, sobre temas relacionados con el american way of life y desde una perspectiva que le resulte afín al público de los Estados Unidos.

De la traducción y sus problemas

Jueves 13 de Noviembre de 2008


Encontramos en una edición reciente de la Revista Ñ, del diario El Clarín, un artículo titulado “Un ejercicio de lo imposible” que plantea una interesante reflexión sobre el oficio de la traducción. El artículo recoge distintas opiniones con respecto a la discusión clásica y fundamental acerca de lo que es una buena traducción:

‘Uno podría pensar que una buena traducción es aquella que uno la lee como si estuviera escrita en español, pero los mismos traductores dicen que no, que la traducción tiene que dejar que lo extranjero del texto resuene como extranjero en castellano. Tiene que tener esa sombra de distancia interior, lo cual es más complejo que escribir el original’. Jorge Panesi, director de la carrera de Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

‘Aunque parezca una perogrullada, es necesario saber lo más cabalmente posible qué es lo que dice el original y encontrar la mejor manera de decir eso mismo en la propia lengua, respetando todo lo que se pueda las particularidades estilísticas del autor. Toda traducción es subsidiaria de un original y, a pesar de que pueda tener una vida independiente de él en el marco de la propia lengua, el traductor, en la instancia de traducir, debe considerar esa subalternidad para no caer en la mera paráfrasis’. Jorge Fondebrider, poeta y traductor.

Sin embargo, lo que más nos ha llamado la atención es lo relacionado con la idea de un “español neutro”, ‘esa rara utopía que busca unificar el núcleo duro del idioma español y borrar las huellas locales’.

Tomando como punto de partida la idea de que un “español neutro” es una utopía, tendríamos que preguntarnos cuál es el estándar lingüístico a utilizar en una traducción. Dice el artículo que ‘nos puede tocar una traducción española, argentina y ocasionalmente mexicana, y da la impresión de que siempre hay algún motivo solapado y hermético en la elección, que responde a un mismo tiempo a causas literarias y de mercado. Es evidente por lo pronto que el así llamado “estallido del mercado” condiciona ciertos aspectos de la traducción. El hecho de que Latinoamérica comparta en su mayoría un mismo idioma obliga a las editoriales a optar por un español específico’.

Quienes hayáis trabajado en los oficios relacionados con la edición de textos debéis saber que estamos frente a un tema peliagudo, como se ve al confrontar estas dos citas del artículo:

‘No hay lector [latinoamericano] que no haya experimentado alguna vez ese rechazo hacia una traducción llena de argot ibérico, hacia un libro plagado de “pitillos” y “gilipollas”‘.

‘Según el editor de Anagrama, Jorge Herralde, el desencanto ante ciertos localismos a veces es mutuo: “Recuerdo que cuando publicamos los primeros títulos de Bukowski, surgieron voces escandalizadas: «Qué es eso de la máquina de follar?». Pero hay que tener en cuenta que nosotros hemos tenido que deducir muchas veces que el saco y la pollera eran la chaqueta y la falda”.

Son muchas las preguntas que nos quedan abiertas: ¿bajo cuáles criterios se debe definir el estándar lingüístico a utilizar en una traducción? En caso de querer poner a circular un libro traducido en todo el ámbito hispanoamericano, ¿debemos hacer una traducción inicial y adaptarla a los matices de las distintas regiones geográficas para que la gente de cada una de ellas pueda leerla sin sentirse “excluida”? ¿O debemos defender la idea de que ‘la libre circulación de expresiones localistas en las traducciones literarias es buena en la medida en que evidencia la realidad de que los castellanos de todo el mundo son dialectos y que ninguno es La Lengua’?

Confrontar vuestras opiniones al respecto puede ser muy interesante sobre todo si tenemos en cuenta que Ediciona reúne a profesionales y empresas del sector editorial de los distintos países donde se habla castellano. ¿Os animáis a decirnos qué pensáis de todo esto?

¿Por qué en los Estados Unidos se traduce tan poco?

Jueves 16 de Octubre de 2008


A propósito de la entrega del Premio Nobel, la semana pasada el secretario de la Academia Sueca afirmó que ‘los Estados Unidos están demasiado aislados. No traducen lo suficiente ni participan en el gran diálogo de las literaturas. Esta ignorancia los restringe’.

Según el diario Le Monde, de las obras literarias que se publican en los Estados Unidos sólo el 3 % son traducciones. Sobre todo teniendo en cuenta que según la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) el 28,02 % de los libros que publica la industria editorial española son traducidos de otros idiomas, este hecho nos hace plantearnos varias preguntas:

¿Qué interés suscita la literatura extranjera entre los lectores estadounidenses? ¿El hecho de que en los Estados Unidos se escriba tanta y tan diversa buena literatura es una razón de peso para que las apuestas de los editores estadounidenses por las obras escritas en otras lenguas sea tan tímida? ¿Cómo reaccionarían los lectores estadounidenses si los editores de su país atendieran mejor la literatura escrita en lenguas distintas del inglés?

En su informe “Comparative Literature”, Jascha Hoffman de The New York Review of Books nos presenta las siguientes cifras con respecto a la traducción en Estados Unidos y a su peso relativo frente a lo que se traduce en algunos otros países.

Libros para el verano 2008 (III): planes de lectura

Viernes 18 de Julio de 2008

El mapa fantasma. Cubierta. ilustraeJoseph Andrews. Cubierta. AlfaguaraHerejes. Cubierta. ChestertonHelena o El mar de verano. Cubierta. Acantilado.Viajero. Cubierta. AlfaguaraLa hoja plegada. Cubierta

Para los que disfrutamos con la lectura, uno de los placeres previos a las vacaciones es planear qué libros nos van a acompañar durante esos días de descanso. No es tarea fácil, porque hay que ser estricto en el número, lo que hace poco recomendables los experimentos; es decir, hemos de estar seguros de que los libros escogidos tienen un alto porcentaje de satisfacer nuestras expectativas.

Podemos elegir las lecturas entre los libros que ya pueblan nuestra biblioteca, entre aquellos libros que hemos ido comprando a lo largo del año y para los que nunca encontramos el momento. O aprovechar para releer aquella novela que tanto nos gustó años atrás y que tan poco recordamos. También podemos podemos pasar un agradable rato en una buena librería, ojeando unos y otros, pasando de la estantería de clásicos, a la de novedades, de la de narrativa española a la de ensayo, y de ahí a la de narrativa extranjera y novela histórica.

Probablemente las vacaciones no sean suficientes para completar nuestro plan de lectura, pero el sencillo placer de prepararlo es en sí mismo una compensación.

Aquí copiamos uno de los nuestros.

- Joseph Andrews, de Henry Fielding. Alfaguara. Madrid, 2008. Traducido por José Luis López Muñoz.
Clasico inglés del siglo XVIII. La comicidad de su prosa, el retrato de la Inglaterra de la época y la fama que han cobrado sus personajes lo hacen un libro recomendable y muy recomendado.

- El mapa fantasma, de Steven Johnson. Ilustrae. Madrid, 2008. Traducido por Cristina Mbarichi Lumu. Editado por Idoia López Cantolla. Blog “El mapa fantasma”.
Ensayo divulgativo sobre la epidemia de cólera que asoló Londres en 1854 y la investigación que sobre ella llevaron a cabo dos hombres, cuyo resultado fundó las bases de la epidemiología moderna.
Finalista 2007 de los Premios de Comunicación de las Academias Nacionales Norteamericanas de las Ciencias. Su autor es considerado por la revista Newsweek “una de las cincuenta personas más relevantes de Internet” y por The Washington Post como “uno de los pesos pesados de la Web”.

- Viajero, de Ron McLarty. Alfaguara. Madrid, 2008. Traducido por Miguel Antón Rodríguez.
Novela. Su autor es una de las sorpresas editoriales de los últimos años en EEUU, y las traducciones de Miguel Antón suelen destacar por su calidad.

- La hoja plegada, de William Maxwell. Libros del Asteroide. Barcelona, 2007. Traducido por Miguel Temprano García.
Novela. William Maxwell, mítico editor de The New Yorker, es suficiente garantía. Los que hayan leído otro de sus libros, Vinieron como las golondrinas, lo entenderán.

- Herejes, de G.K. Chesterton. Acantilado. Barcelona, 2007. Traducción de Stella Mastrangelo.
Ensayo. La particular, aguda y cómica visión de Chesterton sobre las opiniones religiosas de su época. La editorial y la traductora apuntan a una buena edición.

- Helena o El mar de verano, de Julián Ayesta. Acantilado. Barcelona, 2007.
Novela. Considerada por un pequeño grupo de entusiastas lectores una de las obras más extraordinarias de la narrativa española de posguerra, merece una relectura.

Os invitamos a contarnos vuestro Plan de lectura para este verano.

Benvigut/da al Facebook en català!

Lunes 02 de Junio de 2008

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Facebook, la red social más grande del mundo, dispone desde hoy de una versión en catalán gracias a la colaboración de 350 usuarios.

El hecho no sólo es significativo porque demuestra la rápida adaptación de las redes sociales a las preferencias de sus usuarios (la versión de Facebook en castellano fue lanzada hace sólo cuatro meses atrás). Lo más destacable de la versión en catalán es que es el resultado de un proceso de traducción efectuado y validado por los usuarios.

Por medio de la aplicación “Traducciones”, cada usuario puede traducir, revisar y votar las traducciones del interfaz de Facebook mientras lo utiliza. El resto de los usuarios de la comunidad de traductores revisará y votará la traducción que considere más acertada. Según señala hoy la versión digital de El País, el internauta con más contribuciones a la traducción al catalán ha aportado más de 25.000 palabras.

Actualmente hay grupos de usuarios construyendo las versiones de Facebook en polaco, portugués de Brasil, gallego, euskera, danés, noruego y rumano, entre otras lenguas.

La figura del traductor (y III): comparativa internacional de tarifas

Miércoles 26 de Marzo de 2008

El tema de las tarifas de los traductores es peliagudo y, por lo que se deduce del informe Ser traduït o no ser, no sólo en España, sino en todas partes.

De este informe extraemos la tarifa media en diez países. El cálculo está hecho sobre la base de 150 páginas, de una traducción literaria sin complicaciones y en un idioma de traducción habitual como el inglés:

Bélgica ………………… 6712 euros
Holanda ………………. 6712 euros
Inglaterra …………… 4423 euros
Australia ……………… 3700 euros
Francia ……………….. entre 2925 y 3375 euros
Eslovenia …………….. 2100 euros
España ………………… 1800 euros
Macedonia …………… 1300 euros
Hungría ……………….. 1000 euros
Lituania ……………….. 945 euros

En España, las tarifas recomendadas por la ACEtt, la sección de traductores de la Asociación Colegial de Escritores de españa, son las siguientes:

Tarifas traducción España

¿Para cuándo una paridad de tarifas, al menos en Europa?

La figura de traductor (II): Alemania, China, Francia

Martes 25 de Marzo de 2008

Continuamos resumiendo y traduciendo lo que el informe Ser traduït o no ser, gestionado y elaborado por el Institut Ramon Llull y el Pen club de España, aporta sobre la figura del traductor en varios países.

Alemania:
Alemania es el país del mundo que más traducciones publica. Los alemanes son muy conscientes de que no existiría una comunidad literaria internacional sin traducciones, y que las traducciones al alemán han permitido incluso que algunos escritores de Europa del este hayan sido conocidos en el resto del mundo.
“Algunos de los mejores escritores de Alemania han heredado la tradición de producir traducciones de calidad y han asumido el reto de traducir obras de literatura, esencialmente de rescribir los libros de otros autores para presentarlos a un público más amplio,” ayudando, por otro lado, a configurar la imagen de la traducción. En Alemania, las traducciones literarias se consideran una forma de arte más que un trabajo mecánico.
[...] Actualmente, los editores y los traductores debaten sobre los desequilibrios que hay entre la formación que se exige a los traductores en Alemania y las compensaciones que reciben de las casas editoriales. La media de los traductores literarios no cobra lo suficiente para vivir de su actividad. Raramente percibe más de 15-20 euros brutos por página traducida, con una media de 100 páginas traducidas al mes.
[...] En un intento reciente de mejorar la situación de los traductores literarios, se ha interpuesto un pleito en nombre de los traductores contra los editores. Los traductores implicados en este litigio piden participar en los ingresos en concepto de ventas de los libros que se han traducido, alegando que tienen derecho a una participación independientemente de la edición del libro.
[...] Los traductores ya consiguieron una pequeña victoria cuando el tribunal de distrito de Munich decidió que, además del pago inicial por la traducción del libro, los traductores tienen derecho a un determinado porcentaje de los beneficios de las ventas a partir del primer ejemplar vendido. Este tanto por ciento va del 0,5 al 2 %.
Algunos editores criticaron esta decisión judicial, porque según ellos va en detrimento de la variedad del mercado alemán del libro. Según los editores alemanes, obligarles a pagar a los traductores un tanto por ciento de los beneficios reducirá los recursos que podrían dedicar a otros libros. En consecuencia, no podrán traducir o publicar otros libros que lo merecerían.
En conclusió, [...] la situación general de los traductores ha mejorado, y algunos editores han comenzado a incluir sus biografías en los catálogos y a poner su nombre en la cubierta del libro.”

China:
El clima de aceptación de la escritura literaria en China es más favorable desde el final de la Revolución Cultural (1970) y con la apertura al mundo del país a través de las reformas económicas. Sin embargo, pese al interés de las nuevas generaciones por la literatura occidental, hoy en día la traducción literaria ya no se considera tan prestigiosa como antes de la revolución.
Dos son las razones de esta pérdida de prestigio:
Por un lado, “la traducción se ha comercializado excesivamente. Se traducen muchos libros, pero no por su valor literario, sino porque son best-sellers en Occidente”.
Por otro lado, “los traductores y los editores no siempre tienen una buena competencia lingüística del chino y, en general, no tienen una formación tan sólida como los de antes de la Revolución. Trabajan más por razones comerciales que por el interés literario. Sin embargo, algunos traductores son muy profesionales y sus traducciones tienen una calidad literaria muy alta”. Esto hace que las traducciones al chino sean muy desiguales.
“Hay pocos escritores literaios o poetas de éxito que se dediquen también a la traducción literaria.”

Francia:
Casi una tercera parte de las obras literarias publicadas en Francia está traducida de una lengua extranjera.
“El traductor, tanto literario como técnico, tiene la consideración de autor, de profesional, cuyos derechos y deberes están garantizados por diversas asociaciones y sindicatos”, así como por el Code des usages de la traduction littéraire (Código de usos de la traducción literaria).
Según esta ley, el pago que percibe el traductor por su trabajo se considera un anticipo sobre los futuros derechos derechos de autor. Una forma de garantizar que el traductor cobrará un precio mínimo es negar al editor la subvención que concede el gobierno a la traducción si paga a aquél menos de 17 euros la página; darle el 50 % si los remunera entre 17 y 20 euros, y premiarle con el 60% del importe si paga más de 20 euros la página.
El propósito de dicho código, “que reconoce el trabajo del traductor como una profesión específica y autónoma, es mejorar su situación material y social y promover la calidad de la traducción de las obras extranjeras publicadas en Francia”.