El blog de los profesionales del mundo editorial

Categoría mercado editorial

Amazon, Macmillan, Apple y el libro digital

Martes 02 de Febrero de 2010

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Tiene menos de una semana de existencia y aún no está en venta, pero el nuevo gadget de Jobs y Cía. ya es uno de los protagonistas del último culebrón de la industria editorial. En una esquina: Amazon, la plataforma más grande de venta y distribución de libros (impresos y digitales) del planeta. En la otra: Macmillan, gigante editorial con oficinas en setenta países en todos los continentes. En primera fila de expectador: Apple y su recién estrenado iPad, un híbrido entre iPhone y Macbook que nace provisto de iBook, aplicación para comprar y leer ebooks (cuyos precios oscilarán entre $12,99 y $14,99), además de acuerdos con cinco grandes grupos editoriales: Simon & Schuster, Hachette Book Group, HarperCollins Publishers, Penguin y ¿adivinan quién?, Macmillan.

El desacuerdo entre Amazon y Macmillan se origina con la decisión de cambiar del modelo de negocio para sus libros digitales. Contraviniendo la política de Amazon de fijar el precio tope de los ebooks en $9.99, estrategia que le ha valido para fomentar la compra del lector Kindle y para lo cual exige un 50% de descuento a los editores, Macmillan venderá sus libros digitales según un modelo por el que los distribuidores actuarán como agentes y tendrán un 30% de descuento. El precio de los ebooks será fijadopor Macmillan de manera individual para cada libro y estará entre $14.99 y $5.99.

Las reacciones no se hicieron esperar. Durante el fin de semana hemos podido leer sendos comunicados oficiales por parte Amazon, y de John Sargent, CEO de Macmillan, defendiendo sus posiciones, además de posteriores análisis sobre qué empresa ha sido la ganadora de este affair ventilado por todo el ciberespacio (al respecto ver los artículos de Jack McKeown, de Verso Digital, y James McQuivey, de Forrester Research.)

Al día de hoy, Amazon ha aceptado vender los libros de Macmillan a un precio más alto, aunque aún no los ha incorporado a la Kindle Store (recordemos que la compañía de Bezos retiró todos los libros de Macmillan de su tienda Kindle durante el fin de semana). Por su parte, Macmillan ha recibido el respaldo de los agentes literarios norteamericanos y se especula que otras editoriales podrían seguir sus pasos en un futuro.

¿Qué importancia tiene esta discusión entre dos monstruos de la industria editorial?

Si algo ha quedado claro en los últimos tres años mientras Amazon presentaba diversas versiones del lector Kindle y Google intenta llegar a un acuerdo para distribuir los más de cinco millones de obras huérfanas que ha digitalizado, es que lo que se decida en Estados Unidos respecto a la cadena de valor del libro digital servirá de paradigma para el resto del mundo. ¿Por qué? Porque las novedades editoriales en formato digital, así como de dispositivos para su lectura se comercializan de manera masiva en Estados Unidos desde hace mucho tiempo, algo que todavía no sucede en mercados como el español.

Sin embargo, en un mercado relativamente joven como el de los libros digitales, los descuentos a distribuidores, los porcentajes por regalías a los autores y los precios de venta al público aún están en configuración. Según la encuesta realizada en setiembre pasado por Dosdoce y Ediciona, el 40% de las 277 editoriales encuestadas consideró que el precio de venta al público de los libros digitales debería ser un 50% más barato que su versión en papel, algo imposible para las editoriales sujetas a acuerdos con Amazon.

¿Cuál es el precio justo para un ebook?

Al respecto, nos parece conveniente citar las acertadas declaraciones hechas en una entrevista radial a Andrew Savikas, vicepresidente de O’ Reilly Media, y que fueron recogidas por Mobylives:

1) “El precio justo es el precio que alguien está dispuesto a pagar” Amazon ha argumentado que la razón de bajar sus precios a $9.99 es que es el precio “más justo” para sus clientes. En la realidad, esta no es la motivación de Amazon (y ellos están utilizando  “justo” de una manera bastante subjetiva), $12.99 podría también ser un precio justo para los clientes de Amazon. Lo sabríamos si es que Amazon permitiese a los editores experimentar con el precio y recoger información sobre el comportamiento de los consumidores. Sin embargo, la meta de Amazon es fijar un precio que les permita dominar el mercado del ebook con el lector Kindle y su formato. Amazon necesita unirse a la discusión sobre el precio de una manera honesta porque, lo que sea que se decida ahora, afectará a su negocio a largo plazo así como al precio de los libros en papel y los descuentos sobre éstos. Amazon es una parte integral de la industria del libro y necesita aprender a trabajar en sociedad con compañías que les abastezcan con sus productos. Al final, los consumidores decidirán el precio y las compañías (incluida Amazon) necesitarán mostrar flexibilidad para determinar de forma verdadera lo que un lector está dispuesto a pagar por un libro digital. Puede ser mucho más de lo que pensamos, pero la industria necesita estar preparada para todo.

2) Es un error establecer precios según los costes en lugar de costes según los precios. Savikas es fan de Petert Drucker, consultor en gestión de negocios y “ecologista social”. Lo que señala Savikas aquí es que, como el mercado (los lectores) fijará el precio, los editores necesitan estar preparados para producir libros de manera rentable, porque sus competidores establecerán precios de acuerdo con el comportamiento del mercado. Esta es la razón por la que determinar el precio de los ebooks es tan importante para los editores. Muchos de ellos entienden que tendrán que trabajar con un rango precios, tal como la industria musical -aunque de manera miserable- tuvo que conformarse con el precio de iTunes una vez que el $0.99 fue establecido como el precio justo para una canción. Lo que John Sargent y Macmillan están intentando hacer es fijar un precio justo para la industria antes que los $9.99 se asienten en la mente de los consumidores. Aunque sepan que quizá no tengan la palabra final respecto a lo que un cliente pagará por un ebook, Sargent y Macmillan al menos participan en la discusión en lugar de ceder sus posibilidades de negociación sin luchar por ellas.

Nos preguntamos si, viendo como se reconfigura el mercado digital en Estados Unidos y ciertos actores empiezan a ocupar posiciones en vías a una definición de estándares comerciales y legales, las editoriales españolas están dispuestas a plantear propuestas que, aunque impliquen un riesgo, también sirvan para definir la cadena de valor del libro digital en España.

¿Qué pasa con Borders?

Jueves 26 de Noviembre de 2009

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La librería Borders del Reino Unido dejó de vender libros a través de su tienda online el lunes. Los rumores del cierre de una de las mayores cadenas de librerías del mundo anglosajón recorrieron el mundo con la velocidad de una onda expansiva.

Esta mañana, un cable de la agencia Reuters daba por hecho que Borders había “entrado en administración”. ¿Qué sugiere dicho término? Los problemas económicos de Borders no son un tema reciente para el sector editorial británico. Según informó ayer el Times Online, la librería entrería en la administración de la empresa BDO Stoy Hayward debido a no poder superar su falta de cash y a que las maniobras del sector editorial para evitar un “hueco comercial” en plena campaña navideña habrían fallado. Este cambio de administración pondría en riesgo 1,100 puestos de trabajo.

Tras el cable de Reuters, el boletín editorial de Thebookseller.com abre con una nota que desmiente el “paso administrativo”. Según Thebookseller.com, un portavoz de BDO Stoy Hayward dijo que “Reuters se ha equivocado y ha cometido un error. Borders no ha entrado en administración en este momento.” Esta versión resplada la de un portavoz de la propia librería. Sin embargo, la agencia de noticias afirmó haber visto documentos legales que confirman que el paso administrativo de la cadena. ¿Qué es lo que realmente sucede?

Por el momento no existe ningún comunicado oficial por parte de la librería, pero la imagen es clara. Pese a que el director ejecutivo de la Asociación de Editores del Reino Unido, Simon Juden, ha expresado el compromiso del gremio para apoyar a Borders en beneficio de la industria editorial,  estos esfuerzos no se han visto plasmados en algún acción concreta.

Borders ha luchado por sobrellevar la competencia de los grandes supermercados y las ventas online de sitios como Amazon.com. Su crisis y los denodados intentos por salvar su futuro hicieron que dos grandes editoriales inglesas como Hachette y Random House dejaran de comerciar con la cadena. La caída de la tienda podría dejar libres más de 100 millones de libras esterlinas en ventas de libros para sus competidores. El analista británico de Oriol Securities, Ben Hunt, opina que la cadena Waterstone podría ser una de las principales beneficiarias del cierre de Borders.

El editor ante la digitalización: Valentín Pérez Venzalá, de Minotauro Digital

Martes 03 de Noviembre de 2009

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Valentín Pérez Venzalá es director de Minotauro Digital, una de las editoriales españolas más activas en la web. Además del éxito obtenido recientemente al publicar por entregas vía Facebook la novela El Libro de Angelina, desde hace algunos años Minotauro Digital dedica esfuerzos a publicar libros en soporte digital y de papel, y a ofrecer servicios de digitalización a otras editoriales. Contactamos con Valentín a través de internet cuando se encontraba “ePubeando“, proceso que según nos comentó “es un trabajo de afinar visualización para que el libro se vea lo más parecido al que ya existe en papel (o si no lo hay, al diseño previsto) y también de ajustar formatos (a menudo se pierden cursivas, negritas, mayúsculas, etc) , todo lo cual al final se tiene que hacer a mano tocando el código XHTML y la hoja de estilo (CSS), trabajando en parte como trabajamos con una página web”. La respuesta de Valentín, a caballo entre las letras y la informática, nos animó a proponerle una entrevista sobre su papel como editor en el mundo digital.

Ediciona: ¿Cómo surge Minotauro Digital?

Valentín Pérez Venzalá: Minotauro Digital ha cumplido ya 12 años en la red, nació como portal cultural en el que ofrecíamos un espacio para la divulgación de obra original y crítica, desde música a pintura, pasando especialmente por la literatura. Evolucionó después a editar una revista en papel, “Cuadernos del Minotauro” (cuando lo habitual era precisamente lo contrario)  a la que se unieron los libros en papel que hemos venido editando estos últimos años. Pero no hemos abandonado el libro electrónico, porque además de editar cada libro en papel y también en formato digital al 50% del precio en papel, hemos mantenido una colección de libros solamente digitales desde el principio, libros que se pueden descargar de forma gratuita o bien con una versión gratuita (en formato LIT) y otra de pago (en formato PDF imprimible), aunque con un precio simbólico. Precisamente un modelo similar a ese es el que queremos empezar a utilizar a partir del 2010 con un nueva web que estamos preparando, dedicada únicamente al libro electrónico, aunque bajo el paraguas de Minotauro Digital.

E: ¿En qué formatos digitalizan y por qué?

V.P.V: Ahora mismo estamos digitalizando sobre todo a formato ePub (y también mobipocket, ya que esta basado en el mismo estándar), pero no sólo nuestros libros que siempre los hemos editado en formato papel y digital casi al mismo tiempo, sino que estamos realizando esta labor también para otras editoriales. Estamos digitalizando a formato ePub porque este formato se perfila ya como un estándar para el libro electrónico, dado que cada vez son más los dispositivos que lo leen y cada vez son más también las empresas que lo acogen como ha sucedió recientemente con Google, que va a ofrecer un millón de libros en este formato. El ePub se está definiendo como el estándar porque es un formato abierto y se basa en otro estándar, el XML, que es un lenguaje fundamental en el intercambio digital de información, y es también el lenguaje en el que se basan las páginas webs, por lo que este formato puede visualizarse adecuadamente en diferentes dispositivos, desde el ordenador, al teléfono móvil pasando por supuesto por los lectores electrónicos. El formato tiene la ventaja de adaptarse a las diferentes resoluciones de pantalla desde la que se puede visualizar el libro, pues no olvidemos que estos libros podrán verse desde una pantalla de ordenador de 22 pulgadas a un teléfono móvil o un e-reader de 5 ó 6 pulgadas, por lo que es fundamental que el contenido pueda adaptarse de la mejor forma posible a esa diferencia. Todavía es un formato imperfecto, o más bien habría que decir que los reproductores son todavía imperfectos y no implementan adecuadamente las posibilidades del formato: al estar basado en XHTML, el formato puede llegar a tener las mismas capacidades que una página web. Las limitaciones de los lectores electrónicos todavía son muchas, pero se está avanzando muy deprisa en este camino.

E: Cómo editor, ¿cuáles son las principales dificultades con las que te has encontrado en el proceso?

V.P.V: A nosotros nos cuesta menos porque hemos nacido como editores en un mundo digital y conocemos técnicamente también el mundo de Internet, por lo que para nosotros es lo mismo editar para papel que para un formato electrónico, al margen de que cada formato requiera mayor atención en unos aspectos que en otros, y que finalmente su distribución y venta sean totalmente distintas. Es en esos dos aspectos donde realmente puede costar adaptarse a los editores habituados a la edición y distribución tradicional. Quizá la mayor dificultad que nos encontramos sea paradójicamente el lector, pues todavía los lectores no demandan libros en formato electrónico en la medida que nos gustaría. Si pensamos que un lector que lee 5 libros al año es en realidad algo poco frecuente, comprendemos que este tipo de lector quizá no se anime de inmediato a comprar un dispositivo electrónico para leer esos cinco libros, y que sean de momento los lectores que leen mucho más de 5 libros al año, los profesionales del libro y de la lectura y quienes precisan de consultar documentación técnica, los que estén más interesados por la lectura digital. Ahora mismo no podemos decir que en España exista una gran demanda de libros electrónicos, aunque eso está cambiando y esperamos que el año que viene suponga un avance muy sustancial en ese sentido.

E: ¿Cómo cambia el trabajo de un editor al pasar de lo analógico a lo digital?

V.P.V: Yo creo que la labor fundamental de un editor no debería cambiar en nada. Esto es, el editor es el encargado de encontrar un buen texto y asimismo al lector para ese texto, y presentárselo de la mejor forma posible. Eso sigue siendo válido en el mundo digital. Cambia el soporte en el que se ofrece el contenido, pero igualmente debe ofrecerse con las mejores garantías tanto de calidad literaria como de calidad editorial (diseño, corrección de tipografía, etc.), y aprovechando al máximo las ventajas de cada soporte. Lo que sí cambia es todo lo que viene después (o a veces, antes) que es el tema de la distribución, la venta e incluso el propio marketing del libro. El editor tiene que acostumbrarse a que el abanico de lectores se amplíe enormemente porque ya no se limita a los lectores que pueden encontrar el libro físico en una librería. El editor ya no está limitado a la tirada física del libro, ni al espacio que puede cubrir su distribución, pero a la misma vez tiene que seguir pensando en cómo hacer visible ese libro. Si el editor antes debía “pegarse” por las mesas de novedades de las librerías quizá ahora deba pegarse por los post de los blogs más relevantes o por estar en las páginas principales de las librerías virtuales más visitadas. En cualquier caso, eliminado el escollo físico hay más posibilidades para llegar al lector, aunque todavía no está muy claro cuál va a ser el principal canal de venta del formato electrónico, pues si en el libro físico parecían serlo principalmente las librerías, en el formato electrónico hay quien sigue apostando igualmente por las librerías (lo que tiene mucho sentido, porque el papel y el formato electrónico tienen que convivir y el mejor lugar para esa convivencia pacífica pueden muy bien ser las librerías) aunque por el ahorro que supone, el canal internet será fundamental.

E: ¿Cuáles son los valores que puede aportar el editor a un libro digital?

V.P.V: Lo he comentado un poco antes, el editor debe aportar tanto al libro físico como al electrónico su capacidad para encontrar un buen texto y hacerlo llegar a sus lectores de la mejor forma posible. Se oye mucho hablar de que los editores pueden no ser necesarios en un mundo en el que el libro sea digital, que los autores podrán editar sus propios libros y hacerlos llegar a los lectores, pero lo cierto es que independientemente del formato, el autor necesitará un editor que le ayude a definir su libro y el lector necesitará un editor de quién fiarse a la hora de seleccionar su próxima lectura. El desconocimiento por parte de muchos lectores, y también de algunos autores, de la labor que realiza el editor, puede hacer pensar que es innecesaria, pero tanto en formato digital como en papel el autor seguirá necesitando un editor no solo como mediador entre él y el lector, sino también para ayudarle a conformar el libro, a mejorarlo en los aspectos en los que un editor puede mejorar un libro, e igualmente al lector le resultará más fácil contar con el editor como un primer filtro de calidad que le asegure que de alguna forma merece la pena elegir ese libro y no otro. Todo lo cual no quita que autores y lectores puedan encontrarse sin mediación alguna y que dicho encuentro pueda funcionar perfectamente, aunque  a menudo son también medios, como páginas webs literarias, las que cumplen en internet esa función de editor.

E: ¿Los editores en España están listos para trabajar en la digitalización de sus fondos?

V.P.V: Yo creo que sí, y de hecho ya lo están haciendo. Si hasta ahora no lo han hecho es en parte porque no veían la necesidad, o mejor dicho, la posibilidad de negocio. Nos guste o no, el libro electrónico no se vende en España en un volumen significativo como para que los editores hayan sentido la presión necesaria para ponerse rápidamente en movimiento. Sin embargo, este año hemos cambiado de velocidad y todo está yendo más deprisa, por lo que es de suponer que el 2010 haya un aumento de ventas de libros electrónicos, y aunque el volumen siga siendo relativamente pequeño, dado que el coste real de digitalizar los fondos tampoco es muy alto, las editoriales pueden empezar a hacerlo con mayor o menor intensidad confiando en sacarles rendimiento más pronto que tarde. Otra cosa es el tema de los derechos, la pereza o la dificultad de re-negociarlos con los autores para ediciones antiguas o descatalogadas, o incluso la propia desconfianza o minusvaloración de algunos autores hacia el medio digital, puede hacer complicada la negociación de los derechos digitales, aunque la mayoría de los autores creo que van comprendiendo la importancia de esta nueva forma de libro. Quizá ahí puede estar el principal escollo, pero desde luego de cara a los nuevos títulos que se editen, las editoriales deberían empezar a producir sus obras en formato digital a la vez que en papel, incluso aunque ahora mismo no se esperen grandes ventas en formato electrónico, porque ese trabajo ya estará hecho para cuando la demanda sea más alta. Las editoriales que ya tienen sus libros digitalizados e incluso los tienen a la venta, poseen la ventaja de que, sin un excesivo coste adicional a la producción del libro en papel, tienen ya un escaparate preparado para cuando el lector vaya a buscar títulos en formato digital, mientras que otros irán detrás de los lectores cuando estos lleguen, lo cual siempre será llegar un poco tarde. Creo que las editoriales solo necesitan un empujón para animarse definitivamente a digitalizar sus fondos y una vez que lo hagan, ese proceso será lo normal y habitual en el sector.

Estadounidenses en la FIL

Jueves 04 de Diciembre de 2008

La presencia de editores, distribuidores y bibliotecarios de los Estados Unidos en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) pone en evidencia la creciente importancia del segmento latino en el mercado editorial de ese país. Paseando por los pasillos de la FIL hemos visto los stands de organizaciones estadounidenses de todos los tipos y tamaños: Lectorum, Rosetta Stone, American Library Association, Albert Whitman & Company, Craig Falk, Baker & Taylor, Research Periodicals & Book Service, Parragon, JCCarrillo, The Rosen Publishing Group, HarperCollins y Sirrocco Publishing.

Si durante los tres días dedicados a los profesionales os pasáis tanto por los stands como por el Salón de derechos, veréis cómo aproximadamente cada media hora todo el mundo va pasando de reunión en reunión desde las 9.00 hasta las 19.00. Editores, distribuidores y bibliotecarios vienen a Guadalajara a hacer networking y negocios y suelen regresar a casa con sus maletas llenas de nuevos proyectos —sería interesante saber si sus cuentas bancarias también llegan allí tan llenas—.

Como lo mencionamos hace unos días a propósito de una charla que tuvimos con Aída Bardales, quien es la editora de Críticas Magazine, los bibliotecarios juegan un rol de prescriptores de lectura fundamental. De hecho, una persona del equipo de organización de la FIL nos dijo que aproximadamente el 60 % de las ventas de este evento correspondían a las compras hechas por los bibliotecarios. En el caso de los bibliotecarios estadounidenses, éstos vienen a Guadalajara con el propósito de buscar el material que precisan para atender las necesidades de la creciente población latina de su país.

Sin lugar a dudas para el sector del libro en este momento la FIL es el mejor puente entre América Latina, España y los Estados Unidos.

Los 60 años de la Feria del Libro de Frankfurt

Miércoles 17 de Septiembre de 2008

La Feria del Libro de Frankfurt celebra este año su 60 aniversario con el lanzamiento de una web conmemorativa que explica en texto e imágenes cómo y por qué este evento se ha convertido en la feria del libro más grande del mundo, combinando acertadamente la parte cultural con la comercial. Las cifras lo dicen todo: si en sus inicios de postguerra en 1949 la Frankfurter Buchmesse sólo contó con 200 participantes alemanes, este año habrán 7,000 expositores de 100 países diferentes. De 10,000 títulos exhibidos se ha pasado a 400,000 y de 14,000 visitantes a 280,000. Motivos para celebrar, sobran.

Además de contar la historia de la feria, la web muestra una línea del tiempo con los sucesos editoriales más importantes de cada década, incluyendo el pasado de la industria editorial y sus posibles transformaciones en un futuro. También se puede encontrar una nostálgica galería de imágenes, un apartado en el que diversas personas comparten sus anécdotas como testigos de la feria y podcasts.