El blog de los profesionales del mundo editorial

Categoría Gremios de editores

Sobre la salud del libro en Francia

Martes 01 de Julio de 2008

Leemos en el diario Le Monde que la cifra de negocios del sector editorial francés ha registrado en 2007 un crecimiento del 3.5 % con respecto al año anterior. Según el artículo titulado “La buena salud relativa del libro”, el año pasado se vendieron en Francia 486 millones de ejemplares y se publicaron 75000 títulos: 37000 novedades y 38000 reimpresiones.

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Sin embargo, todo parece indicar que en Francia el sector del libro sigue siendo económicamente frágil. Además de los ataques que está sufriendo la política del precio fijo, los editores son acusados de desperdiciar demasiado papel y de vender los libros a un costo demasiado alto, por lo cual el Syndicat national de l’édition (SNE) ha decidido revelar sus estimaciones: 80 millones de ejemplares son destruidos cada año, de los cuales 50 corresponden a devoluciones hechas por las librerías a los editores y los 30 restantes corresponden al descatalogamiento de los stocks.

Debido a las directivas y decisiones que podrían tomarse antes de las vacaciones de verano, le esperan algunos días críticos al sector editorial francés —que quiere llegar fortalecido a la rentrée—: por un lado, ayer fue presentado públicamente el Informe sobre el libro digital que por encargo del Ministerio de Cultura de Francia hizo una comisión coordinada por Bruno Patino —al cual se refirió hace un par de días el escritor y crítico francés Pierre Assouline en su blog La république des livres—; y, por otro lado, mañana se hará en la Asamblea Nacional una mesa redonda sobre el libro.

Si en el ámbito hispanoparlante estamos acostumbrados a acusar al sector editorial de tardar demasiado en reaccionar frente a los cambios, la situación en Francia parece no ser del todo diferente.

El mundo asociativo en el sector editorial (según Antoni Comas)

Viernes 27 de Junio de 2008

El miércoles pasado asistimos a la conferencia que Antoni Comas, presidente del Gremi d’Editors de Catalunya, dio en Editrain con motivo de la clausura del master de Edición que organiza esta entidad y dirige Jordi Nadal (editor de Plataforma Editorial)

Sobre la base del lema “asociacionismo es progreso”, el señor Comas habló de las bondades de lo que definió como “política de lobby” y su aplicación al sector de la edición, concretamente en España. Y estuvo convincente en cuanto a la necesidad de que los editores se mantengan unidos para crear las condiciones adecuadas para el desarrollo empresarial de todos, sean del sector que sean, y para la protección conjunta de los intereses de mercado.

Destacó el papel de la Federación de Gremios de Editores de España, entidad a través de la cual operan a nivel nacional todas las asociaciones y gremios autonómicos, y puntualizó algunas de las tareas en las que concentra y ha concentrado su actividad:

- Defender la política de precio único del libro, reflejada en la Ley de la Lectura, el Libro y las Bibliotecas de 2007, y la liberalización del precio de los libros de texto (en contra de los descuentos indiscriminados que tanto perjudican a las pequeñas librerías).

- Conseguir cobrar un canon por las fotocopias de los libros, que se percibe a través de Cedro y que se reparte con los autores (55% para el autor y un 45% para la editorial).

- Luchar contra Google y la digitalización de libros para Google Book Search. En este punto reconoció que la desunión entre los editores por disparidad de criterios ha beneficiado lo que él considera una campaña abusiva de Google, contra la que manifestó abierta animadversión.

- Atacar las políticas gubernamentales de gratuidad del libro de texto. Como argumentos contra la posibilidad de que los libros pasen de alumno a alumno cada año, lo que perjudicaría tanto a editores como a libreros, esgrimió algunos razonables (los cambios en los de historia contemporanea y el fracaso de esta iniciativa en Francia), pero otros incoherentes y que destruyen de un plumazo la secular filosofía del préstamo bibliotecario, como que es “antihigiénico” que los libros pasen de mano en mano (se ensucian y se maltratan) y que el hecho de no ser el propietario del libro hace que éste se trate mucho peor.

- Lograr la consideración de la cultura como un “bien cuantificable” y, por lo tanto, objeto de valor económico, porque a las cosas gratuitas, las que se consiguen sin esfuerzo, se les acaba restando importancia. Sin embargo, se refirió también al rechazo que le produce que se refieran al libro como “producto”, lo que a nuestro entender entraña cierta contradicción con la cuantificación de la cultura.

- Reconocimiento del editor como creador, propuesto en el último Congreso de editores celebrado en Sevilla. La labor creativa del editor, reflejada sobre todo en la creación de catálogos y colecciones, tiene que tener un reconocimiento moral y económico, aunque aún hay que especificar que repercusiones podría tener esto último.

- Participación en las Campañas de Fomento de la lectura, que a su entender son un arma de doble filo, puesto que por una parte pueden transmitir la percepción de que los libros son gratis, aunque por otra son una forma importante de eliminar barreras de entrada, sobre todo en niños y jóvenes.

Nos quedamos con las ganas de preguntarle sobre la edición digital, y esperamos tener una oportunidad para hacerlo en un futuro próximo y contarlo en este blog.