Hace unos día hemos recibido un mensaje de presentación de bookAffinity, una página Web colaborativa de generación 2.0 donde los usuarios pueden compartir e intercambiar opiniones sobre libros.
En su mensaje Darío Álvarez, quien es el responsable del proyecto, presentabookAffinity con las siguientes palabras:
bookAffinityes un nuevo site de libros concebido como una base de datos con información de calidad, ordenada según feedback con los usuarios y con especial atención a la literatura de género (ciencia ficción, misterio, fantasía, novela negra) y al cómic o lo que se ha venido llamando “novela gráfica”.
Así, según las propias valoraciones de los usuarios hay diversos ranking de acuerdo con sus puntuaciones, recomendaciones personalizadas y propuestas de lecturas similares. La presentación de las fichas está cuidada para que sea dinámica y proporcione información básica y fiable rápidamente, de forma que el website funcione como una herramienta útil de orientación del lector.
Como actualmente bookAffinity está en fase beta, para acceder al site es necesario solicitar una invitación visitando esta dirección. Si os interesa conocer de primera mano bookAffinity, os recomendamos que solicitéis vuestra invitación ya mismo.
Abran paso Kindles, Cybooks, ILiads, Sony Readers y demás gadgets de actualidad. La vedette de la semana aún no tiene nombre, pero lleva el sello de Plastic Logic, empresa de Silicon Valley que acaba de mostrar a su criatura en DEMO, una de esas ferias informáticas que congregan a influyentes tecnoadictos.
Vía Soitu nos enteramos además de que nuevo lector electrónico tiene el tamaño de una hoja de papel A4, utiliza tinta electrónica, muestra el contenido en escala de grises y -según algunos comentaristas especializados- es tan liviano como un pedazo de cartulina. El gran beneficio de su formato está en que permite la vista completa de todo tipo de documentos de oficina (presentaciones, bosquejos, dossieres, etc.), y en que pesa sólo un tercio del Amazon Kindle.
El lanzamiento de este dispositivo está previsto para la primera mitad de 2009, una vez se acaben de incorporar funcionalidades como la de poder sincronizar el lector con un ordenador vía Bluetooth, cable o Wi-Fi. La creación de Plastic Logic funciona con baterías de litio y tendrá pantalla a color en el futuro.
Al consutruir un lector de plástico y no de silicona, Plastic Logic abarata el costo de producción, lo cual le permitirá tener un precio competitivo en el mercado. Mientras esperamos el lanzamiento, os dejamos con el vídeo de demostración.
Nuestra visita a París para ver de cerca la rentrée littéraire está llegando a su fin. Un aspecto que nos ha llamado la atención es el desembarco de la figura del agente literario en Francia, un país cuya industria editorial tradicionalmente ha sido reacia a la implantación de esta figura y donde normalmente la misión de estos profesionales recae sobre el departamento de gestión de derechos internacionales de las editoriales. Tras la llegada de varios agentes estadounidenses e ingleses, poco a poco han ido apareciendo distintas agencias literarias francesas.
El 26 de abril de 2007 el diario Le Monde publicó un artículo titulado “A quoi servent les agents littéraires ?” (”¿Para que sirven los agentes literarios?”) en el que el editor Paul Otchakovsky-Laurens afirmaba que ‘para los autores franceses no es necesario que yo trate con un agente. Yo no quiero intermediación entre ellos y yo’. Tan reacio ha sido el sector editorial francés frente a la figura del agente, que algunos populares autores como Amélie Nothomb, Jean-Christophe Grangé, Eric-Emmanuel Schmidt ou Bernard Werber siguen sin tener uno.
El artículo citado se planteaba la siguiente pregunta: ‘¿es éste el fin de la excepción francesa?’.
Todo parece indicar que estos movimientos podrían ser el principio de un giro —seguramente paulatino— hacia esta dirección.
Tal vez el del libro de texto sea uno de los sectores menos susceptibles a los efectos de una crisis. Se trata de un tipo de contenido de primera necesidad y sujeto permanentemente a actualizaciones debido a la evolución del conocimiento en las distintas disciplinas del saber.
Si alguna vez nos vemos obligados a reducir el presupuesto que dedicamos al consumo de bienes culturales, seguramente podremos prescindir del cine del fin de semana, de ese concierto al que nos hacía tanta ilusión ir o de los libros que compramos para leer durante nuestros ratos de ocio sin que ello represente una pérdida irreparable —siempre podemos alquilar las películas en un vídeo club, aprovechar los conciertos gratuitos, ir a la biblioteca más cercana o intercambiar vídeos, discos y libros con quienes nos rodean—.
El caso del libro de texto es bastante distinto. Éstos son un elemento fundamental en la educación escolar de nuestros hijos. Terminadas las vacaciones, los padres salen en desbandada hacia las librerías para comprar los libros de texto correspondientes al año escolar que comienzan sus hijos.
Así hemos podido constatarlo en una visita que hemos hecho a París con ocasión de la rentrée littéraire. Por estos días las grandes superficies, las pequeñas librerías de barrio y las librerías de libros de segunda están abarrotadas de padres que en una mano llevan la lista de libros con la que han llegado sus hijos del colegio y que en la otra sostienen las bolsas con las compras que han hecho hasta el momento.
Vale la pena destacar que debido a las características de sus contenidos y al uso que se hace de éstos el del libro de texto es, además, uno de los sectores propicios para el desarrollo exitoso de iniciativas en el campo de la edición en soporte digital y en los que se le puede sacar un mayor provecho a la oportunidad que esta evolución representa. Con respecto al libro de texto y a la edición en soporte digital ya nos habíamos referido hace unos días a la intención de Amazon de colocar el lector Kindle en las escuelas.
Las imágenes que acompañan esta entrada son de algunos de los locales que tiene en el boulevard Saint Michel la cadena Gibert Jeune, especializada en libros escolares, académicos y de segunda.
A través de una reciente entrada de O’Reilly Radar, el blog de la editorial O’Reilly, no enteramos de la existencia de un interesante proyecto editorial llamado Dear Lulu desarrollado por el profesor Frank Philippin y sus estudiantes de diseño gráfico durante un taller en la universidad Hochschule Darmstadt (Alemania) con el diseñador James Goggin.
Dear Lulu tiene la intención de ‘actuar como un documento de calibración para probar el color, el patrón, el formato, la textura y la tipografía’.
‘Mi plan para el taller es investigar los parámetros visibles y tangibles del diseño gráfico (…) y hacer un libro de nuestra propias pruebas autoproducidas que serán enviadas a imprenta el viernes en la tarde utilizando Lulu, el sistema en línea de impresión bajo demanda. Por lo tanto el proyecto del libro actúa como una prueba de color/tipos/patrones del sistema con el que es producido. La impresión bajo demanda es un sistema de producción cada vez más importante que puede servir para hacernos a los diseñadores repensar el impacto que nuestra profesión tiene sobre el medio ambiente y para cuestionar el frecuente desperdicio que hay en los volúmenes impresos y en los métodos de producción que nos solicitan nuestros clientes. Los diseñadores gráficos, y en especial los estudiantes tienen una oportunidad de usar y subvertir para nuestra ventaja estos sistemas tecnológicos relativamente nuevos (y económicos).
El resultado del taller es Dear Lulu, un recurso fantástico e imaginativo que pone a prueba la impresión digital mediante una presentación Do-It-Yourself que encaja con la filosofía de la impresión bajo demanda que hace tan seductora esta propuesta para los diseñadores que buscan publicar con poco riesgo financiero y con resultados decentes a manera de retorno’.
Nos entusiasman estos experimentos desarrollados conjuntamente por profesionales, profesores y estudiantes que además de llevarnos a poner a prueba los productos y servicios que el mercado pone a disposición de los distintos pasos de la cadena de producción editorial, ante todo nos hacen reflexionar sobre los fundamentos, las limitaciones, los retos y el futuro de nuestros oficios.
1. Convertir la lectura en un acto social: aprovechar las herramientas que ofrece la Web 2.0 para conectar a las personas a través de lo que leen, haciendo que la lectura deje de ser un acto individual que nos aísla a los unos de los otros.
2. Sacar las giras promocionales de las librerías: utilizar los “social media” como canal para promocionar los libros y aprovechar su capacidad tanto de trascender las barreras geográficas como de establecer un contacto con los lectores en lugar de limitarse sólo a hacer giras y firmas de libros en librerías.
3. Crear estrellas en lugar de limitarse a explotar las que ya existen: el hecho de que un autor alcance un alto nivel de notoriedad contribuye a que sus libros se vendan más, por lo cual hay que pedirles a los autores que tengan un blog, que asistan a eventos y que participen en mesas de discusión.
4. Digitalizar todo el trabajo: el proceso de producción editorial es más ágil si todas sus fases se ponen en marcha echando mano de herramientas digitales.
5. Facilitar el comercio electrónico: permitirle al visitante de su página Web comprar los libros con un solo clic mediante aplicaciones que faciliten la transacción.
En Ediciona hemos podido constatar que de un tiempo para acá cada vez son más los editores que reconocen las ventajas de aplicar este tipo de lecciones a su quehacer y que más o menos tímidamente empiezan a trabajar en esta dirección para adaptarse a los cambios que están teniendo lugar en su entorno.
Si os interesa la tipografía y queréis aprender algo al respecto os recomendamos unos tipos duros, una página Web dedicada a la teoría y a la práctica de esta apasionante disciplina. En unos tipos duros encontraréis contenidos relacionados tanto con la evolución histórica de la tipografía como con las propuestas que se están haciendo actualmente en esta actividad.
Los autores de unos tipos duros son Josep Patau, Dimas García y José Ramón Penela, quienes ponen a disposición de sus lectores ‘textos clásicos sobre la creación tipográfica así como un cuerpo teórico suficiente a partir del cual poder articular un discurso tipográfico coherente y, que en la medida de lo posible, conciliara los conocimientos clásicos de composición tipográfica con los modernos sistemas de autoedición’.
Os invitamos a visitar unos tipos duros. Seguro que encontraréis allí con qué entreteneros y aprender al mismo tiempo.
Vía TechCrunch nos enteramos que Amazon ha confirmado estar trabajando en una versión de su lector de libros electrónicos, Amazon Kindle, para ser utilizando en escuelas y universidades. Nos resulta imposible dejar de comentar una noticia tan interesante y de la que ya se ha hecho eco en El País y en el blog de Enrique Dans. La entrada del Kindle a las aulas educativas no sólo implicaría movimientos en el mercado editorial del libro de texto, sino un cambio fundamental en la modernización del modo de enseñanza.
Según el chivatazo dado por el analista de McAdams Wrigth Ragen, Tim Bueneman, y recogido por Andrea James, blogguer del Seattle Post-Intelligencer, la versión Kindle para las escuelas tendría una pantalla más amplia y optimizaciones en los controles operativos del interfaz. El mercado del libro de texto mueve más de 3.732 de euros en EE UU. y en España representa 736 millones de euros (cifra de 2006). Sin duda es un mercado que no podía escapársele a los creadores del iPod de los libros, nombre con el que Jeff Bezos, CEO de Amazon, bautizó al Kindle cuando fue presentado en sociedad en noviembre del 2007 y que ha sido repetido en los medios dada la supremacía del lector electrónico de Amazon sobre su más cercano competidor, el Sony Reader.
En la actualidad los usuarios del Kindle tienen disponibles a través de Amazon Kindle Store 145,000 títulos de ficción y no-ficción. Pensemos en las grandes editoriales especializadas en libros de texto como McGraw-Hill o Santillana, y en los acuerdos de cesión de contenidos digitales que la entrada del Kindle en el sistema educativo americano implicaría (Santillana está posicionada desde hace años en la venta de libros de texto en español para el mercado americano). Eso, sin mencionar cómo se transformaría la educación en el aula si los alumnos pudiesen acceder a los contenidos de todas sus materias en menos de 300 gramos de peso, además de tener la posibilidad de navegar en Internet, compartir apuntes y realizar consultas en tiempo real.
Si nos proyectamos unos cuantos años en el futuro -y a riesgo de sonar a relato de ciencia-ficción- quizá no sea tan lejano pensar en planes nacionales de alfabetización y fomento de la lectura que tengan como soporte principal a lectores de libros electrónicos como el Amazon Kindle.
En una de sus entradas recientes, el autor del blog PersonaNonData presenta una interesante biblioteca que contiene los libros y estudios sobre la industria editorial que él considera más importantes: se trata de la PersonaNonData Bookstore, una estantería digital construida con la aplicación Amazon bookstore.
Con la ayuda de esta útil y sencilla herramienta que está a disposición de todos, el autor de PersonaNonData pone a disposición de sus lectores la referencia de libros relacionados con temas tan diversos como historia y tendencias de la industria editorial, edición digital, marketing editorial, manuales de edición, terminología técnica, escritura creativa y autoedición, entre muchos otros.
A quienes os interese la industria editorial, os recomendamos echarle una revisada a la PersonaNonData Bookstore. Seguro que allí encontraréis alguna que otra referencia que os resultará interesante.
Desde hace tres meses la distribuidora Ingram Book Company ha puesto en marcha dos comunidades online dirigidas a los libreros y a los bibliotecarios. A través de www.ingramlibrary.com/interact e www.ingrambook.com/interact, libreros y bibliotecarios tienen acceso a podcasts con entrevistas a los autores de los libros recién lanzados al mercado y blogs especializados.
En los blogs, profesionales del equipo editorial de Ingram informan de las novedades, el equipo de ventas da consejos a los libreros, se informa de lo que diversos profesionales del mundo del libro están leyendo y también se anima a los bibliotecarios a contar su historia como profesional. Vale la pena echarle un vistazo.
Hace una semana los medios de todo el mundo informaban que en Estados Unidos la editorial Random House había cancelado a última hora la publicación de la novela La joya de la medina, de la escritora estadounidense Sherry Jones. La razón de este acto de autocensura, según parece haber explicado la editorial, es que la novela podría herir la sensibilidad de grupos radicales islámicos que podrían cometer actos de violencia en señal de protesta frente a la publicación de la obra que cuenta la historia de una mujer llamada Aixa que era la preferida del profeta Mahoma.
Ayer encontramos en La république des livres, el blog del escritor y crítico Pierre Assouline, una entrada en la que su autor destaca una diferencia cultural existente entre Francia y los Estados Unidos tomando como punto de partida la respetuosa recepción que tuvo entre la comunidad musulmana francesa una biografía novelada de Aixa escrita por Geneviève Chauvel —titulada Aïcha, la bien-aimée du prophète— que publicó recientemente la editorial Télémaque.
‘Resultados: ni fatwa ni fracaso sino un debate constructuvo y apasionado particularmente con la comunidad musulmana en Francia. La obra contiene, entre otras, escenas íntimas comparables a las que parece haberle costado la publicación al libro americano, tiene un prefacio de un teólogo de la Gran Mezquita de París y el autor ha sido invitado a un debate en el Instituto del Mundo Árabe e incluso a una conferencia en la Sorbona de Abu Dhabi en marzo pasado. Diez mil ejemplares del libro se ha vendido hasta el momento en las librerías francesas, suizas y belgas. ¿Viejo continente menos timorato que el Nuevo Mundo?’
¿Cómo habría evolucionado esta situación en España y en algunos países de América Latina donde hay una comunidad musulmana grande?
Hace poco nos enteramos del lanzamiento de El futuro no es nuestro, antología de narradores de América Latina nacidos entre 1970 y 1980 y publicado online en la revista colombiana piedepágina (”la revista impresa que valientemente consiguó llegar hasta el número 12″, según ellos mismos). Concebido como un proyecto bipartito (a la versión digital le seguirá una versión impresa a publicarse el 2009 en Argentina), los relatos de El futuro no es nuestro están seleccionados y prologados por el escritor peruano residente en Estados Unidos, Diego Trelles Paz.
La versión digital de la antología reúne 63 relatos de 16 países, mientras que la edición impresa reunirá a 20 escritores (muchos de los cuales participan en la versión digital, pero con historias distintas) de 14 países . Además, cuatro nuevos autores estarán en la versión en papel: Samanta Schweblin (Argentina), Santiago Nazarián (Brasil), Juan Gabriel Vásquez (Colombia) y Daniel Alarcón (Perú).
Más allá de las polémicas a las que siempre se pueden prestar las compilaciones antológicas, nos interesa destacar que se trata de un proyecto pensado para dos soportes de publicación. Por una parte el soporte tradicional en papel y por otro el digital, que permite tener una mayor selección de antologados y que -como Trelles manifiesta- busca combatir la poca presencia de novedades editoriales en el mercado Latinoamericano y fomentar el intercambio con el lector.
una de las preocupaciones fundamentales de esta promoción formada por muchos internautas que utilizan el soporte electrónico -los blogs, las páginas personales, las redes de contacto, las presentaciones virtuales, los canales de señal abierta, el correo electrónico, etc.- para combatir el aislamiento editorial interno en el que está sumido la región (la imposibilidad que tiene un ecuatoriano o un uruguayo para leer en un libro impreso a un paraguayo o a un guatemalteco), es recuperar ese intercambio activo con el lector que le otorga a la literatura su único fuego pertinente.