El blog de los profesionales del mundo editorial

Publicados en Noviembre de 2007

Diez ventajas de los ebooks

Martes 27 de Noviembre de 2007

Ebooks

 

1. Disponibilidad inmediata.
Sin esperas, sin moverte de casa. Basta con un par de clicks para comprarlos, bajarlos y empezar a leer.

2. Accesibilidad
Fácil acceso no sólo al libro (a través de bibliotecas, buscadores de ebooks, librerías electrónicas…), sino también a su contenido, en el que se pueden hacer rápidas búsquedas.

3. Economía
El coste de un ebook puedes ser un 80 % menor que un libro impreso.

4. Ecología
La ausencia papel impreso evita la tala de árboles

5. Gestión de contenidos
Se pueden extraer párrafos, frases, diálogos… y guardarlos automáticamente, así como los comentarios que se hagan «en el margen».

6. Interactividad
Permiten enlazar y consultar con otros libros, como por ejemplo diccionarios, sin salir de la página que estamos leyendo.

7. Espacio
Sólo ocupan sitio en la memoria de nuestro pc, no en las paredes de casa.

8. Fácil gestión de la biblioteca
Archivar, catalogar y buscar un título se convierte en una tarea sencilla.

9. Ligereza
Cargar con varios libros deja de ser una carga, con lo que ello conlleva para la salud

10. Durabilidad
Los ebooks no se empolvan, no se deterioran, no se doblan ni se arrugan.

¿Y las desventajas?

Las veremos en otro post.

La revolución interminable: cuando leer es cuestión de tecnología

Lunes 26 de Noviembre de 2007

Jeff Bezos en Newsweek

 

La semana pasada Amazon.com, la librería virtual mas grande del mundo, presentó en sociedad a su esperado lector de libros electrónicos (ebooks), Kindle. Acompañado de la sonrisa de un orgulloso Jeff Bezos, CEO de Amazon.com, el dispositivo posó mostrando todos sus ángulos y medidas en diversas publicaciones de la red. Días después, Kindle sigue protagonizando encendidos debates electrónicos acerca de sus bondades para convertirse en El Lector del futuro. Sí, así como lo leéis, en mayúsculas. Porque si existe un sector ansioso por un gadget que revolucione sus costumbres a niveles insospechados, ése es el de los lectores digitales.

Sony lo supo ver y lanzó el Sony Portable Reader (PRS505), cuya segunda versión apareció a mediados de año. Otros competidores del Kindle son el HanLin eReader V3, el iRex Iliad y el Bookeen Cybook. Como lo señala la comparativa publicada por Wired News, la fortaleza del Kindle radica en su conexión inalámbrica –y ojo, completamente gratuita- a Internet vía EV-DO, el mismo sistema que utilizan los smartphones para acceder a la red. A ello se suman seductores atributos para los adictos a la información: acceso a publicaciones diarias como The New York Times, Washington Post, Le Monde o Frankfurter Allgemeine (por una cuota de entre $5,99 y $14,99 al mes), a revistas como Forbes, Times y Fortune (entre $1,25 y $3,49 al mes), y a 250 blogs como TechCrunch, The Huffington Post y BoingBoing ($0,99 al mes).

¿La mayor desventaja? Su precio de 400 dólares en épocas en las que se puede comprar una portátil por 200, cobrar por acceder a diarios, revistas y blogs que desde cualquier PC son de lectura gratuita, y el poco popular formato de los ebooks de Kindle Store. Los libros descargados desde Kindle Store están en formato Mobipocket, empresa comprada por Amazon el 2005, y sólo pueden leerse en un lector Kindle. Si a ello añadimos que para leer un archivo de extensión doc o pdf, debemos transferirlo por USB ó enviarlo vía correo electrónico para que Amazon lo convierta (opción que cuesta $0,10), la ilusión del Internet más portátil que una edición de bolsillo comienza a difuminarse.

Aún así, Amazon Kindle es actualmente el soporte que ofrece mayores funciones a los lectores digitales ¿Hasta cuándo? En una revolución tecnológica que no tiene pinta de terminar jamás, algunos ya han adelantado que bastará con que Steve Jobs se ponga listo y Apple desarrolle un lector de ebooks para iPhone vinculado a una librería en Itunes. Eso, si es que no es por medio de un convenio con Google Book Search. Y entonces, bye-bye Kindle.

Pero esas son, por el momento, sólo especulaciones. Para alegría de Bezos, Kindle se agotó a las cinco horas de ponerse en venta. Los pedidos ahora deben hacerse con anticipación para ingresar a una suerte de cola virtual que amenaza con ser más larga que la de la Seguridad Social.

Mientras tanto, la recién nacida criatura sigue en boca de bloggers, tecnoadictos y lectores en general. Hablar de ebooks y de los soportes que faciliten su lectura equivale a poner en discusión temas tan picantes como la gestión de derechos digitales (DRM), la estandarización del formato para los libros electrónicos, el uso de la tinta electrónica y los beneficios ambientales que supondría la disminución del uso de papel.

La adrenalínica historia de la cultura digital demuestra que, tanto el soporte como el sistema operativo deben adaptarse –y adelantarse- a las necesidades de la máxima autoridad en la red: El Usuario ¿Kindle, Sony Reader, HanLin, o un próximo lector de Apple para iPhone? La última palabra la tenéis siempre vosotros.

Los dejamos con el video de lanzamiento de Amazon Kindle.

¿La cibernovela vs. el lector?

Domingo 25 de Noviembre de 2007

tristano_balestrini.jpg

Muy al hilo de las reflexiones de Francisco Umbral sobre la lectura y los lectores, que ayer recogíamos, aparece hoy en La Vanguardia este artículo de Anton M. Espadaler. Critica el papel al que el escritor italiano Nanni Balestrini relega al lector en la ciber edición que ha hecho de una novela suya, Tristano. Balestrini le ha aplicado un programa informático que hace de cada nuevo volumen publicado una versión diferente de la novela.

«Cuando parecía que las vanguardias ya estaban todas domesticadas, va el irredento provocador Nanni Balestrini y sorprende al universo itálico publicando una nueva versión de una antigua novela suya, Tristano. Lo de nueva versión es erróneo. En realidad hay tantas versiones como volúmenes tiene la edición, puesto que de eso de trata: de una obra elaborada gracias a la aplicación de un modernísimo programa informático –en el año 1966 la informática le dejó a medio camino–, que le ha permitido publicar dos mil volúmenes y todos ellos distintos entre sí, que ahí está la gracia. De manera que bajo el mismo título sus lectores tendrán dos mil experiencias distintas de lectura. Aunque puede que haya un lector tan entregado que necesite comprar diversos volúmenes para saber cuál es la mejor de las versiones que le tocó en suerte, visto que lo que determina la lectura es tanto la elección (del autor) como el azar (en la elección del concreto volumen). El invento viene prologado por Umberto Eco, que vuelve así a las posturas vanguardistas de sus años mozos, y anuncia cosas tan graves como que se acabó el fetiche de la edición numerada, y que con experimentos como el de Balestrini se pone en crisis el sagrado concepto de autor, o sea el de artista celoso guardián de su obra, y vigilante atento a los tropiezos y deturpaciones que pudiera sufrir en su transmisión o reproducción. Y coloca a Balestrini bajo el manto protector del arte combinatoria y alega a mayor abundamiento la autoridad de Ramón Llull, lo que no deja de darle un aire sabiondo y heterodoxo. Yo, qué quieren que les diga, me parece que no hay para tanto, y que la propuesta, por más padrinos que tenga, no pasará de ser una mera curiosidad. Al fin y al cabo, el invento –pijadas cibernéticas aparte– es muy conocido por la filología más rancia, pues no hace otra cosa que afirmar de una manera mecánica el elogio de la variante frente a la fijación de un texto único, fruto del trabajo consciente de uno que no quiere tener tantos rostros como ejemplares, y se conforma con el nombre de autor.

El problema serio a mí se me plantea como lector, porque una de las grandes bondades de la lectura consiste en poder hablar después con otros lectores de lo leído. Pero con el método de Balestrini –que deja Rayuela como un juego infantil–, uno se ve condenado a perorar en voz baja y en soledad. El lector tiene también su público, pero si éste no comparte la totalidad de la obra –de la misma obra, claro está–, se encuentra irremisiblemente perdido y condenado al aburrimiento, porque el objeto en común no es el mismo, y la aventura que ofrece el sinfín de variantes, la verdad, no da para que se imponga el eterno intercambio de versiones. Como si no tuviésemos otra cosa que hacer que leer lo que dicta el ordenador de Balestrini.»

Anton M. Espadaler. La Vanguardia, 24 de noviembre de 2007

Francisco Umbral (II): Qué es un libro

Sábado 24 de Noviembre de 2007

Mortal y rosa Umbral e hijo

Sigo con Mortal y rosa, y la reflexión de Francisco Umbral sobre el libro me gusta demasiado para no copiarla.

«En la noche, cuando el mundo se reduce a la redondez de una lámpara, y todo el resto del mundo es incógnito, extenso en círculos de sombra y nada, de astros y fábricas, abro un libro y quedo ahí, preso en la luz, leyendo ¿Qué hago con un libro en la mano? ¿Qué es un libro? Un objeto rectangular, una caja practicable, una sucesión de signos monótonamente ordenados. El libro es solo el pentagrama del aria que ha de cantar el lector. En el libro no hay nada. Todo lo pongo yo. Leer es crear. Lo activo, lo creativo, es leer, no escribir. De esos signos, de esa tipografía hormigueante y seca, mi imaginación levanta un mundo, un bosque, una idea, y continuamente salen volando pájaros de entre las páginas del libro. La noche es un mal músico que afina y desafina su instrumento, mi hijo duerme cerca, respirando un aire suyo, un mundo suyo, duerme como en el vientre de la ballena de la noche, devorado y resguardado, esperando a ser devuelto por la boca, intacto, a los mares fríos de la mañana. Yo leo. Abro el libro y mundos dóciles vienen a mis ojos, un hombre, el pensador, el prosista, empieza a trabajar para mí, ordena su telar, hace su lino de ideas, de palabras. El espectáculo de su laboriosidad está siempre detrás de lo que hace. Me es ya muy difícil leer sin estar viendo constantemente al obrero que pone ladrillos estilísticos ante mí. Así como cuando escribo desaparezco, cuando leo me es nítidamente evidente el que escribió, el que escribe.

Quizá la literatura sea eso. Desaparecer en la escritura y reaparecer, gloriosamente, al ser leído. Por eso no hay que hacer demasiado evidente el esfuerzo del pensamiento al escribir. Para no entorpecer la resurrección de la carne que glorifica al autor cuando es leído. Toda lectura tiene, por lo menos, este doble fondo. Hay una superficie de prosa, de ideas, y debajo, como una figura inmovilizada dentro del hielo, está el autor.

Lo apasionante, quizá, de la lectura, no es lo que se lee, sino la posibilidad de asistir al espectáculo único de un hombre trabajando, creando con palabras su cesto de mimbres bien trabados, moviendo su linterna, haciéndose una luz que se le oscurece por un lado cuando la ensancha por otro. La gente se para a ver a los obreros que trabajan en la calle. El lector también tiene algo de mirón. Me he parado a ver trabajar a un hombre. Esta abriendo una zanja de ideas, está levantando una tapia de palabras. A medida que somos más escépticos sobre lo que leemos, se nos transparenta más el faenar del autor, vemos más al hombre.

Ya no creemos en las abstracciones. Las ideas pierden rigor, las palabras pierden color, y esta transparencia o debilitación de la prosa nos permite contemplar detrás al que trabaja. Importa ?y es lo más moral de un libro?, el espectáculo de hombre trabajador, su ejemplo de laboriosidad, su ir y venir por el taller de las palabras, importan sus caídas, sus olvidos, sus vueltas atrás, sus levitaciones. Hay un hombre que ha querido hacerse su verdad y comunicárnosla. Hay un hombre que necesita afirmarse modificando el mundo, que necesita explicarse el mundo para explicarse a sí mismo. Hay un hombre que vive y muere en su libro, náufrago en el propio mar que él ha creado.

¿Por qué se escribe un libro? Por vanidad, por inseguridad, por satisfacción, por pasión ciega y creadora, por amor a la verdad, que siempre es la verdad de uno. Por amor a la belleza, que también ?ay? es siempre la de uno, la que uno puede ver. Es apasionante un hombre haciendo cualquier cosa: un libro o un tonel, una tuerca o un surco.

A cierta edad, se fatiga el lector y le sustituye un mirón que llevamos dentro y que, más que nada, lo que quiere es ver trabajar”

Mortal y rosa, Francisco Umbral. Madrid, 1975. Booket (Planeta). Prólogo de José Manuel Caballero Bonald. Páginas 88-90.

Francisco Umbral: Escribir es esto

Viernes 23 de Noviembre de 2007

Mortal y rosa Francisco Umbral

Leyendo Mortal y rosa, la mejor obra (dicen) de Francisco Umbral, escrita tras la muerte de su hijo, llego a estas líneas sobre el escritor y la escritura, y no puedo resistir la tentación de copiarlas aquí.

«Y escribo, cada mañana, me siento a la máquina, dejo que fluidos oscuros, luminosidades de la noche asciendan a mí, y todo el torrente del idioma pasa a través de algo, de alguien, porque escribir es una cosa pasiva, receptiva, contra lo que se cree, así como leer es algo activo, creativo, voluntarista.

Sólo una cuestión de trance. Dicen los modernos lingüistas que no hablamos una lengua, sino que la lengua habla a través de nosotros. Es el río del idioma lo que se pone en movimiento cuando me siento a la máquina. El mundo se expresa a través de mí. Sólo somos dueños de aquellas sensaciones que no tratamos de racionalizar. Que el curso de las cosas me lleve, que la lengua universal hable por mí. Puedo tratar de dominarla, de ordenarla, de modificarla Y entonces habré construido algo, habré trabajado, habré disecado el mundo y la palabra. Hay que hacerse transparente ?la transparencia, Dios, la transparencia, pedía el poeta? para que el mundo pase a través de uno configurando como discurso. Los surrealistas, intentando la escritura automática, no hicieron sino exasperar la única escritura posible. La inspiración. Pues claro que existe inspiración. Sólo que no es algo externo, ese rayo de luz que baja del cielo en los cuadros místicos, esa ninfa de luna que revolotea en torno de los poetas profanos. La inspiración es la comunicatividad, la transparencia, el acertar a desaparecer entre la escritura y el mundo. Hay días en que se levanta uno transparente, y entonces conviene aprovecharlos para escribir.

Si no hay transparencia no hay escritura. Puede haber un trabajo de amanuense, pero nada más. El hombre, el escritor, tiene que elegirse transparente o pendolista. Casi todos optan por el pendolista, porque tienen voluntad de poder y porque les parece más lucido. Escribir es una prestidigitación en cuanto que consiste en desaparecerse, como los ilusionistas del cabaret. Hay días en que el ilusionista no está en forma, se encuentra opaco, se queda en el sitio. El escritor tiene que dejar pasar la luz del mundo sobre la cuartilla, el sol sobre la escritura. Casi todos los escritores estorban a su obra, están delante de ella, echan su sombra de sombrones encima de la prosa.

La prosa es prosa porque tiene sombra, la sombra del tío que está encima. Si no tiene sombras es poesía. El que luego le reconozcan a uno por lo que escribe es otra cosa, entra ya en la mera profesionalidad, en la anécdota cultural. ¿Y el estilo? El estilo es la modulación que toma el lenguaje al pasar por nosotros, como la curva que adopta el agua en una jarra. Sobre todo, no echar sombra. Si no se encuentra usted transparente, no escriba. Váyase a la compra y hágale los recados a su esposa. El mundo se hace lenguaje en ti, en mí. Peor que echar borrones es echar sombras. El mundo se describe a si mismo, como vemos funcionar a los teletipos. No hay más que pasar de vez en cuando y arrancar la hoja.

Escribo por el placer de desaparecer. Es mi forma de transparencia. Todos hemos querido ser invisibles alguna vez. El éxtasis, la levitación. El mundo y la escritura se intercambian reflejos, luces, y yo estoy en medio, entre dos fuegos, desaparecido, sin peso. Un adelgazamiento súbito. Qué insoportables, luego, mis setenta u ochenta kilos.

Mortal y rosa, Francisco Umbral. Madrid, 1975. Prólogo de José Manuel Caballero Bonald. Booket (Planeta). Pags. 85-87

La edición según Jacobo Siruela

Domingo 18 de Noviembre de 2007

Editorial Atalanta jacobo-siruela.jpg

Jacobo Siruela ha hecho realidad una utopía, el sueño del editor vocacional: publica poco y bien, muy bien, cuidando tanto forma como fondo, sólo lo que le gusta, sólo lo que él compraría y leería, y se implica en cada una de las partes del proceso de fabricación del libro.

El catálogo de la editorial Atalanta, el sello que inauguró en 2005, es el reflejo de esta particular manera de entender el libro. Desde nuestro punto de vista, la única manera de hacer las cosas bien.

Recogemos parte de la filosofía editorial de Jacobo Siruela en esta selección de pensamientos.

«Lo único estimulante hoy es tener la suficiente libertad como para hacer todo lo contrario de lo que marcan los hábitos y pautas editoriales del último cuarto del siglo pasado. Es decir:
—Hacer pocos libros en lugar de muchos. Se trata de elegir, no de abarcar.
—Dedicar todo el tiempo que requiera cada uno de los libros en su realización, en lugar del menos posible‚ porque es más rentable.
—No seguir las pautas del mercado, sino intentar adecuar al mercado tus propias propuestas.
—No buscar nada nuevo ni original en el diseño, sino algo auténtico y perdurable. Lo nuevo es lo que antes envejece.
—Tratar de buscar belleza, es decir, armonía de formas y colores, frente al relativismo (un poco gregario) de las estéticas instantáneas.
—¡Guerra al plástico! Es un material anticuado y desagradable. Las encuadernaciones plastificadas son una rémora del siglo pasado. El plástico representa el triunfo de lo funcional frente a lo sensual. Y la sensualidad es el mejor acompañante de lo intelectual.
—Revindicar la encuadernación en papel, un material más acorde con el sentido del tacto. Estudiar a fondo todos los problemas que esto puede producir para la durabilidad del libro.
—Estudiar que el libro pueda abrirse perfectamente en las manos. (Lo contrario es una descortesía elemental con el lector).
—Cuidar al máximo las tipografías, interlineados, espacios blancos para los dedos, tamaño de la letra, etcétera. Son los fundamentos para un buen uso del diseño.»

Catálogo para la exposición Arte del libro: la encuadernación española en Nueva York que el Instituto Cervantes de Nueva York organizó en 2005.

«La idea básica es la de una empresa de nuestra época, sin empleados ni seguridad social, compuesta por excelentes trabajadores autónomos y responsables. Algunos están en Madrid, Barcelona, incluso una de mis colaboradoras está en la frontera con Laos, o bien en los pueblos cercanos a donde vivo. Esta época es increíble.»

Ángel S. Harguindey, www.elpais.com, 2 de octubre de 2005

«Lo importante de un editor, o de una editorial, es tener un catálogo claro, identificado con determinados gustos y preferencias que correspondan a una idea de la literatura o el pensamiento. Lo importante de una editorial no es su nómina sino su estilo, no sólo en cuanto a temas o autores sino a cómo presentarlos al público; es decir, cómo son las traducciones, las portadas, las solapas, los criterios de edición, incluso los anuncios y promociones. Todo eso es lo que identifica y define el estilo de una editorial o de un editor.»

«Junto a mi mujer, elijo un libro o un autor; me vuelvo especialista en él; busco un buen traductor y prologuista especializado, diseño el libro, escribo las solapas y colaboro directamente con todos mis magníficos correctores… Luego viene la parte comercial, que también a una escala pequeña es estimulante.»

«Creo que el contenido no puede disociarse de la forma. Una gran novela con una cubierta banal, ¿no es una falta de respeto hacia el texto? Y creo que se trata de eso, de ofrecer calidad en todos los aspectos. Ofrecer placer tanto para la inteligencia como para la yema de los dedos o los ojos. Y eso el lector siempre lo agradece.»

Clemente Corona, Revista ClubCultura, número 19, septiembre-octubre de 2007

Nace Bloc, revista internacional de arte y literatura infantil

Sábado 17 de Noviembre de 2007

Revista Bloc

Bloc es una nueva revista digital que ya está disponible en Internet y cuya originalidad consiste en la conjunción entre imagen y texto como eje central.

El texto de presentación que aparece en el número cero lo expone con claridad.

«Bloc abre sus páginas con la intención de realizar un largo recorrido en el que pretendemos que usted nos acompañe.
Las personas que componemos este consejo de redacción procedemos de distintos ámbitos —escritores, bibliotecarios, editores, ilustradores, críticos…—, pero todos participamos del interés y el gusto por el texto y la ilustración, especialmente en ese género conocido como álbum ilustrado, uno de los territorios más dinámicos de experimentación estética en los últimos años.
Pretendemos con Bloc propiciar un espacio de análisis y reflexión en torno a la imagen y la palabra, proyectando una mirada especial a la construcción de mundos imaginarios en los que el texto y la ilustración aparecen de la mano.
A sus páginas se asomarán profesionales interesados en el género y en sus aspectos complementarios, ya sean éstos el diseño, la traducción, la fotografía o la literatura infantil o canónica.
Por ello, en sus páginas estarán presentes creadores bien distintos, que nos ofrecerán sus reflexiones sobre cualquier suceso literario o gráfico, y se presentarán obras que, a nuestro juicio, ofrezcan componentes de calidad, cuando no de excelencia. Aspiramos a que Bloc se convierta en ese espacio de referencia en el que cualquier profesional pueda encontrar visiones, comentarios y análisis a la altura de sus inquietudes y preocupaciones.
Creemos que Bloc, que acudirá a la cita con los lectores con una periodicidad semestral, es una publicación necesaria que viene a cubrir un hueco en el panorama de las publicaciones profesionales.»

La presentación del número 0 se celebrará en Madrid el próximo 20 de noviembre, en la Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid.

Elogio del comercial de librerías

Martes 13 de Noviembre de 2007

Icono librero

 

Entre la editorial y el librero existe una figura fundamental, la del comercial. Es poco glamourosa, quizá por ello tiene nula prensa, pero es fundamental para que el libro llegue a nuestras manos.

El LLibreter le rinde un homenaje en su blog, que nosotros traducimos del catalán y copiamos.

«Un comercial es una persona que conoce muy bien el fondo que distribuye y, sobre todo, conoce muy bien las librerías de su ruta; a menudo, la relación con el librero es muy cordial y, si su agenda se lo permite, la visita concluye tomando un café y charlando sobre el mundo del libro. Esto significa que, si hace los deberes, el comercial selecciona y ofrece en primer lugar los libros que mejor se adaptan a la orientación de la librería. Lo ideal es disponer de esta orientación, aunque sea en una simple hoja de Excel, antes de la visita, pero el ritmo frenético de publicación y la falta de planificación de muchas editoriales y distribuidoras hace que en algunas ocasiones sea imposible.

En cualquier caso, tras hablar de libros y de seleccionar las compras, el siguiente paso es comentar los problemas surgidos desde la última visita; es más efectivos tratarlos con el comercial como intermediario que a través del teléfono o el correo electrónico. Un ejemplo sería el listado de libros pendientes de llegar desde hace demasiado tiempo; en ocasiones, el comercial sabe con seguridad la disponibilidad de cada título y es capaz de decir si está agotado, si se encuentra en reimpresión o a la espera de que la editorial envíe más ejemplares, etc. Y si no está seguro, lo supondrá. Es de recibo que esta información es fundamental para poder atender correctamente los pedidos de los clientes y, en consecuencia, para mantener la base de datos de la librería convenientemente actualizada.

Otro ejemplo sería la ayuda con los problemas de facturación, porque la complicidad, fruto de la relación frecuente, es garantía de que al menos alguien se ocupará de rectificar los errores cometidos por la propia distribuidora.

Esta complicidad provoca que el librero no entienda a las distribuidoras que, a raíz de una fusión u otro cambio que modifique el nombre de editoriales que representan, decidan prescindir de personas con un gran capital profesional; que no entienda que gestores expertos en productos, cifras y logística no tengan en cuenta que pueden dilapidar el valor añadido que la dedicación que un buen comercial puede otorgar al producto llamado libro.»

Cursos gratuitos para profesionales autónomos de la edición

Lunes 12 de Noviembre de 2007

editrain.gif

Editrain es una empresa de formación que, entre otros, tiene cursos sobre temas vinculados a la edición. Lo que la distingue de otros centros es que dispone de muy buenos acuerdos con instituciones y fundaciones, lo cual se traduce en cursos y masters subvencionados total o parcialmente.

El último que ofrecen es un intensivo de cinco horas sobre MySAP IS aplicado al sector editorial, un programa muy útil para la gestión de editoriales. Pertenece al Plan de Formación Continua del Gremi d’Editors de Catalunya, y está subvencionado por el Fondo Social Europeo, por lo que es gratuito.

Sólo quedan tres plazas, y se impartirá en Barcelona el 15 de noviembre.

Más información y consultas en www.editrain.com, o llamando al teléfono 93 488 08 84

New Spanish Books

Sábado 10 de Noviembre de 2007

New Spanish Books

New Spanish Books es una web promovida por la Federación de Gremios de Editores de España y el ICEX (Instituto de Comercio Exterior) que, asesorada por la Oficina Económica y Comercial de la Embajada española en Londres, promueve la adquisición por el mercado británico de derechos de traducción de títulos españoles.

Cada tres meses, un comité independiente de expertos escogidos para la ocasión, selecciona un catálogo de obras publicadas en España, en cualquiera de las lenguas nacionales, y cuyos derechos están disponibles para el mercado británico. De cada una de ellas se ofrece, además de una amplia reseña (normalmente, el texto de contraportada), información sobre el autor y la editorial que posee los derechos.

La web ofrece también información sobre el panorama editorial español, las obras ganadoras de premio literarios y las becas que el Ministerio de Cultura ofrece a la traducción de libros publicados en España a otras lenguas.
New Spanish Tittles

Entre los títulos del catálogo de otoño destacan Caperucita en Manhattan (Little red riding hood in Manhattan), de Carmen Martín Gaite; Cavalls cap a la fosca (Horses into the night), de Baltasar Porcel; El canibal (The Cannibal), de Isabel Clara Simó, y El padre de Blancanieves (Snow White’s Father), de Belén Gopegui.

¿De qué color será ediciona.com?

Jueves 08 de Noviembre de 2007

A la web de ediciona le están saliendo los colores.

Esta mañana hemos estado reunidos con Marc Garcia e Itziar Pobes, de Swing, nuestros fantásticos diseñadores web, que nos han mostrado sus primeras propuestas de imagen. La cosa promete.

El logo lleva buen ritmo, pero aún tendremos que esperar un poco para presentároslo. Por el momento le hemos puesto nombre al iconillo que lo acompañará: se llama Alonso, aunque los hay partidarios de feminizarlo y llamarlo Ediciona, porque afirman que es nombre de mujer y suena a ser mitológico. Quizá sea porque Ediciona rima con Gorgona.

A ver qué os parece a vosotros.

Bubok, una alternativa a la edición convencional

Miércoles 07 de Noviembre de 2007

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Ayer martes, en el marco de actividades de Ficod, se presentó Bubok, una nueva forma de publicar abierta a todos, de la mano de sus artífices y responsables, Ángel María Herrera y José Luis Delgado, ambos con amplia experiencia en Internet y el sector editorial.

La idea es simple: Todos podemos ser autores y todos podemos vender nuestros libros en Internet, sean novelas, recetarios o tesis doctorales. Partiendo de una interfaz muy sencilla, basta con subir nuestra obra a la web de Bubok y decidir cómo queremos venderla (ebook, pdf, impresión bajo demanda) y por cuánto. Gratis. Bubok sólo cobra cuando se produce una venta, el 20% del PVP que nosotros hayamos fijado.

Bubok se presentará oficialmente el 23 de abril. Hasta entonces habrá que esperar o colaborar con ellos formando parte del grupo de pruebas.

¡Suerte!